Crónica de una ruptura internacional: La violencia silenciada

2018-04-20 (1)

En 2004 Belén García vivía en Córdoba donde estudiaba abogacía y trabajaba. Hacia fines de ese año conoce a Andreas, un sueco que estaba en Argentina. Sobre los motivos de su larga estadía en el país, la primera versión fue que estaba estudiando el idioma o… de vacaciones. Con el tiempo, Belén se enteró que Andreas estaba recuperándose de una tragedia familiar reciente: dos hijos, mellizos, habían fallecido al poco tiempo de nacer, según dijo, por muerte súbita. Este relato, después de un tiempo sería reformulado. Los pequeños fueron asesinados por la madre.

El noviazgo duró menos de un año y se casaron. En 2006 nació su hijo. Debido a problemas de salud del padre de Andreas, la familia decide viajar a Suecia pero con el objetivo de regresar en algún momento. La estadía se prolongó por once años, con dos intentos frustrados de emigrar hacia Alemania.

Una vez en Suecia, Belén estudió el idioma. Además, realizó varios cursos de capacitación y trabajó en hoteles y clínicas. Por su parte, Andreas trabajó en atención al cliente vía telefónica en empresas de servicios de salud y seguridad.

En 2013 realizaron el primer intento de instalarse en Alemania. Vendieron todas sus pertenencias en Suecia y se mudaron a un hostel en Berlín. Estuvieron dos semanas y regresaron a Suecia.

A fines de Agosto de 2017 repitieron el intento. En esta oportunidad, con cierta resistencia por parte de Belén. Entonces sobrevino la promesa de un pronto regreso a Argentina. Vendieron muebles, pertenencias e incluso el departamento donde vivían. Belén abandonó su trabajo, en ese momento única fuente de ingresos a la economía familiar, y le dejó a su suegro un poder para que cerrara su cuenta bancaria una vez acreditado el salario correspondiente a Agosto. Salieron del país con categoría de emigrados. Al respecto Belén hace énfasis en el dolor que le causaba tener que tirar a los contenedores de basura las cosas que habían comprado con mucho sacrificio, debido a que tampoco tenían donde dejarlas.

El intento duró cuatro meses. Mientras, vivieron en hoteles. El primero de Septiembre, el niño, de 11 años, comenzó las clases en un colegio sueco en tierras alemanas. En diciembre embarcaron hacia estas tierras.

Arribaron a Córdoba con 15 valijas donde tenían todo lo que pudieron trasladar para instalarse en Argentina.

Días después llegaron a Santiago del Estero. El plan era vivir en un departamento, desocupado hasta el momento, arriba de la casa materna de Belén. Hasta que lograran refaccionarlo y ponerlo en condiciones de habitabilidad, permanecerían en la casa de una de sus hermanas.

Belén proviene de una familia numerosa no sólo compuesta por hermanas y hermanos, sino también por cuñados, cuñadas y una docena de sobrinos, varios de ellos, cercanos en edad a su hijo.

Breve estadía santiagueña

El verano santiagueño sirve como marco para la nueva situación de la familia Areti-García y el triste giro que toma sus vidas a partir del 18 de Diciembre.

Ese día el niño experimenta una crisis, de las ya conocidas por sus padres y que fueron motivo de discusión en los años previos. En aquellas oportunidades Andreas las miniminazaba diciendo que se trataba de berrinches propios de un niño y se negaba rotundamente a buscar ayuda profesional.

Ahora, con el apoyo de sus hermanas, Belén consulta con un psiquiatra. El diagnóstico es Trastorno de oposición desafiante. Esto agudiza la crisis de la pareja.

Al respecto, es importante mencionar que existen diferentes opiniones en la comunidad científica con respecto a esta condición.

La tensión va en aumento. Belén quiere el divorcio. Andreas opta por el silencio. Finalmente, ella presenta la demanda y él es notificado en la casa santiagueña que compartían.

Esto sirve para que Andreas abandone ese espacio compartido. En los primeros días, va de un hotel a otro y se comunica con la embajada Sueca en Argentina. Mientras tanto, se establece un régimen de visita compartido para el niño: cuatro días con el padre y tres días con la madre, con la posibilidad de que ambos puedan verlo el día que no les tocaba dormir con él.

Mediatización y judicialización

El 10 de febrero, el niño, acompañado por su padre y el abogado de este, realiza una denuncia por maltrato y explotación laboral contra Belén García en la comisaría del menor y la mujer. Luego de ello se interrumpe el contacto entre la madre y su hijo.

Como consecuencia se prevé una cámara Gesell para el 09 de marzo. Ese es el último día que Belén pasa tiempo con su hijo.

Paralelamente, el 22 de febrero, sale publicado en El Liberal una nota donde Andreas reclama la restitución internacional de su hijo. El caso toma estado público y los titulares reproducen declaraciones extremas.

Por su parte, ante la situación de incomunicación, Belén y su familia realizan manifestaciones públicas frente a Tribunales. Reclaman la falta de respuesta por parte de la jueza interviniente. Simultáneamente, sus abogados realizan una presentación pidiendo que la causa de restitución se abra a la presentación de pruebas.

No se hace lugar al pedido por lo que no se pudo apelar a los papeles de compra venta del departamento donde vivían, el certificado de emigrados de Suecia, la renovación de DNI que hicieron en Argentina y el diagnóstico certificado por el médico. El argumento es que se trata de un tema que debe resolverse administrativamente y que el espacio donde debe resolverse el conflicto de divorcio entre los padres es Suecia, último lugar de residencia estable de la familia.

Nuevas denuncias

Luego de las manifestaciones por el día internacional de la mujer trabajadora, Belén se acerca a grupos que trabajan con mujeres en situación de violencia. Una de ellas le recomienda realizar una denuncia por violencia de género. Su psicóloga apoya esta iniciativa.

El 13 de Marzo, Belén pasa cuatro horas en la oficina de violencia del Poder Judicial de Santiago del Estero. El promedio de las entrevistas es de una hora y media. A partir de este momento, Belén comienza a desandar un camino de reconocimiento sobre situaciones que antes no había tenido en cuenta. Esta nueva perspectiva le permite advertir sobre la sutil violencia a la que estuvo expuesta durante muchos años.

En su relato se pueden advertir las marcas del amor romántico, el reconocer al otro como un príncipe, o el deseo de seguir apostando a la familia cuando la cotidianeidad se ha vuelto insostenible. También es posible identificar el silencio y la manipulación mediante diferentes recursos, como por ejemplo las promesas, pero también el aislamiento y el alejamiento de las personas con las que existe un vínculo afectivo.

Últimas horas en Santiago del Estero

El 20 de Marzo la Jueza expide la decisión favorable al pedido de restitución. Los abogados de Belén sostienen que ello no corresponde.

Ante la noticia de la eminente partida de su hijo, Belén exige verlo. La Jueza habilita un encuentro en el hotel donde se alojan para las 19 hs. Sin embargo, una vez allí, los empleados niegan que Apolo y su padre sean huéspedes. Llamadas telefónicas mediantes, la jueza llega al hotel. En ese momento salen de una habitación el niño, Andreas y su abogado Antenor Ferreyra. Los empleados del hotel argumentan que fue este quien pidió que los huéspedes no sean registrados.

En este contexto se concreta el encuentro entre madre e hijo. Ella, con su celular, graba la conversación que mantienen. Entre otras cosas, el niño expresa que fue su padre quien le pidió que dijera lo del maltrato y la explotación. A las pocas horas, los audios circulan vía whastapp por los dispositivos santiagueños.

Ante la inminente partida de Andreas con el niño, hacia Suecia, Belén demanda algunos minutos para despedirse de su hijo. Sin embargo, el encuentro no logra concretarse.

El 23 de Marzo, el periodista santiagueño Eduardo Espeche, de Radio Nacional, mantiene una entrevista con la Jueza de familia de 3era nominación, Dra. Carolina Anahuate.

Basa su sentencia en la Convención internacional de La Haya: se debe considerar el interés superior del niño y por lo tanto, regresar a su “centro de vida”. Entre otras cosas, la jueza hace referencia a los pasajes con fecha de retorno, al permiso escolar transitorio y al testimonio elocuente del niño al expresar su deseo de volver a Suecia. Sin embargo, deja abierta la posibilidad para continuar con las denuncias por violencia intra-familiar, así como con los procesos referidos a la salud del niño. Un resumen de esa entrevista puede escucharse aquí.

Ya en su lugar de arribo, Belén y su hijo mantienen un par de comunicaciones vía skype. Cinco minutos, con la presencia del padre y ante el pedido insistente de que no haya contacto con los otros integrantes de la familia de Belén.

Desde Santiago del Estero, ahora Belén apelará la decisión de la jueza con la esperanza de poder presentar lo que ella considera pruebas de que el último lugar de residencia de la familia, y por lo tanto, el “centro de vida” del niño, fue Argentina.

Realización colectiva: Alicia Chavez /Julieta Saracco / Gabriela Yauza

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